Durante todo el confinamiento los sectores rurales se han mantenido trabajando para producir los alimentos de todo el país, enfrentando el miedo de que llegará a sus zonas. Ahora, con la apertura inteligente, debemos apoyarlos para que implementen medidas de prevención y para que el país reconozca su esfuerzo.
Debido a las cuarentenas y al confinamiento, las prohibiciones de desplazamiento y los toques de queda, no hay empleos. No tener empleo significa que no hay ingreso. Y si no hay ingreso, no hay alimentos.
En busca de lucro y no del abastecimiento de la población hondureña, el gobierno, mascarando sus verdaderas intenciones, ha tomado nuevas medidas para asegurar la soberanía alimentaria.
La escasa divulgación de las indagaciones serias sobre el origen de la pandemia, forme parte del mismo dispositivo de pensamiento y de acción que disparó la propagación de este virus, aumentando más preguntas que respuestas.
Mientras la humanidad lucha por encontrar la cura contra un virus que la ha derrumbado su economía, la industria agroalimentaria fabrica el próximo virus, igual o más letal que el actual.