La producción y disponibilidad de alimentos nutritivos, saludables y culturalmente adecuados depende de ecosistemas que funcionan bien, pero también de nuestra capacidad para reconocer los derechos humanos y los valores intrínsecos de otros seres vivos, desde animales y plantas hasta microorganismos.

La producción y disponibilidad de alimentos nutritivos, saludables y culturalmente adecuados depende de ecosistemas que funcionan bien, pero también de nuestra capacidad para reconocer los derechos humanos y los valores intrínsecos de otros seres vivos, desde animales y plantas hasta microorganismos.

Los alimentos no solo nos mantienen saludables y nos permiten responder a amenazas globales como la pandemia de COVID-19, sino que también son fundamentales para nuestra naturaleza humana como seres sociales. Sin embargo, el mundo moderno, marcado por el capitalismo y el patriarcado, trata a los humanos y al resto de la naturaleza como dos esferas independientes. Existen vínculos profundamente arraigados entre las formas en que las sociedades vulneran los derechos humanos y maltratan la naturaleza. Nuestro sistema económico y político actual se alimenta de la explotación de los humanos y la naturaleza para generar ganancias, lo que se manifiesta más claramente en la perpetuación de las desigualdades, el calentamiento global y la rápida pérdida de biodiversidad.

El Observatorio de este año nos lleva de vuelta al origen de la ilusión de separación entre las sociedades humanas y el resto de la naturaleza, que prioriza a una élite en detrimento de la mayoría. Los autores y las autoras de esta edición nos invitan a unir los puntos y explorar una nueva generación de derechos humanos y derecho ambiental que reinvente esta interrelación. También proporcionan respuestas sobre cómo podemos cambiar colectivamente el paradigma desde la separación a la conexión a través de una convergencia continua de luchas.

Los artículos de esta edición hacen un llamamiento a replantearnos cómo producimos, distribuimos y consumimos alimentos, si queremos recuperar el control y transformar radicalmente nuestras sociedades, pero también cómo podemos combatir colectivamente la explotación de la naturaleza. Sobre la base de las luchas de larga data de las organizaciones que representan a personas productoras de alimentos a pequeña escala y pueblos indígenas por la soberanía alimentaria y la agroecología, los movimientos de hoy en día nos muestran que las preocupaciones ecológicas son inseparables de las realidades socioeconómicas, incluidas las raíces políticas y ecológicas de nuestros sistemas alimentarios. En estas luchas, un enfoque fundamental será acoger la diversidad, construir alianzas fuertes y hacer que se es-cuchen las voces de las personas en todos los espacios donde se tomen decisiones

Por tercer año consecutivo, el Observatorio del Derecho a la Alimentación y la Nutrición incluye un suplemento con infografía al que se puede acceder aquí:

Fuente:  Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y a la Nutrición

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