La OMS ha enfatizado en cómo el cambio climático ha agravado la situación de la pandemia del coronavirus. El tráfico de animales salvajes, la deforestación y el subsidio a las industrias de combustibles fósiles vulneran la salud de la población humana y empeoran la crisis sanitaria y ambiental.

Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19, conocida como coronavirus, la relación entre este evento y el cambio climático ha sido de un intenso análisis. Sin embargo, para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actual pandemia resultaba ser una consecuencia lógica de los eventos ambientales y ecológicos que se han desarrollado en el planeta en los últimos años.

En el marco de las Jornadas Iberoamericanas sobre Coronavirus y Salud Pública, la directora de Salud Pública de la OMS, María Neira, detalló que una pandemia, a consecuencia del cambio climático, era solo cuestión de tiempo. Añadiendo dentro de este fenómeno a otras pandemias como el Sida, Ébola y Zika.

“Era cuestión de tiempo porque los elementos del cóctel estaban servidos, hemos tenido una relación pésima con el medioambiente, con los ecosistemas, con las deforestaciones tan agresivas que tienen muchísimo que ver para que se hayan cambiado las condiciones de vida”, explicó María Neira.

Una relación evidente

Aunque el origen del coronavirus no se encuentra totalmente establecido, María Neira mencionó entre los factores que vinculan al medio ambiente con la pandemia al tráfico de especies animales salvajes lo que, hecho sin protección, contribuye a la aparición de enfermedades infecciosas.

No obstante, también cuestionó el impacto negativo que otras actividades humanas ha tenido sobre la biodiversidad. Al señalar que la naturaleza es la fuente de salud de la especie humana, la representante de la OMS puntualizó que el estrés ambiental provocado por la deforestación y determinadas prácticas agrícolas ha agravado el impacto del coronavirus.

María Neira también criticó que, en medio de la crisis sanitaria y ambiental, todavía haya gobiernos que estén subvencionando la industria de los combustibles fósiles, cuya relación con enfermedades crónicas ha sido revelado en repetidas ocasiones.

“Es una cuestión de racionalidad, paremos de darles subsidios, US$ 400 mil millones en subsidios a los combustibles fósiles es absolutamente inaceptable, vamos a poner barreras para proteger a la salud, para proteger el medio ambiente y dar acceso a servicios básicos, nos va a hacer menos vulnerables”, declaró la funcionaria de la OMS.

Fuente: Servindi

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